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“Agotamiento de las redes sociales y preocupación por su calidad informativa”, noticia en Interdixit

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Noticia: “Agotamiento de las redes sociales y preocupación por su calidad informativa” de la sección Tendencias

Agotamiento de las redes sociales y preocupación por su calidad informativa

Gráfico que ilustra el estudio de Facebook
Gráfico que ilustra el estudio de Facebook

Las redes sociales consolidadas están al borde de su límite de crecimiento posible. Su penetración entre los usuarios de Internet es máxima y prácticamente no se produce competencia en el mismo sector de mercado, siendo la mayoría de las redes complementarias entre sí. El límite, especialmente para Facebook, coincide con su valoración bursátil disparatada, sin que genere beneficios, y con las críticas por la baja calidad de relación social y calidad informativa que produce. Ante estas acusaciones, Facebook hace público un estudio en el que manipula torticeramente los datos obtenidos.

Entre los usuarios habituales de Internet, la penetración de Facebook supera 80%. Se calcula que el 40% de los usuarios de Internet, ocasionales y habituales, disponen de un perfil en la red social, y la mayoría completan su presencia en redes con cuentas en Twitter y perfiles en LinkedIn, empleando cada una de ellas para un tipo de comunicación específico. Apuestas como Ping, de Apple, o Google+ no han funcionado como se esperaba, aunque la segunda intenta aglutinar su producto estrella, el buscador, con el resto de servicios que ofrece, con una presunta mejora de resultados si se dispone de perfil en la red social.

La penetración altísima, su omnipresencia en dispositivos de sobremesa y móviles, y la elevada ocupación —número de horas de visibilidad de sus páginas/servicios— que ofrecen, sin embargo, no se corresponde con unos ingresos directos aceptables que justifiquen sus altas valoraciones. Es decir, su crecimiento puede detenerse en un futuro muy próximo sin que sean capaces de generar una rentabilidad operativa. Esta perspectiva económica, a medio plazo, alimenta las tesis que apuntan a la existencia de una gran burbuja financiera en torno a las redes sociales.

Burbujas sociales
Para combatir estancamientos de crecimiento, la práctica habitual de las redes sociales consiste en admitir en spam, lo que le permite aducir cifras de usuarios infladas. Cualquier usuario puede ver cómo periódicamente otros usuarios con apariencia real intentan incorporarse a sus perfiles sociales, sin que se correspondan con personas. El spam social —usuarios falsos y usuarios que ofrecen publicidad no solicitada— se detecta especialmente cuando está en ciernes una operación económica: salida a bolsa o una nueva ronda de financiación.

Además, la eclosión de las redes sociales ha creado e inflado otro globo que prácticamente no produce beneficios o cuyos beneficios son muy difícilmente justificables y medibles, vinculado a la irrupción en el proceso comunicativo de los Community Managers.

Junto a estas circunstancias, arrecian las críticas a la calidad comunicativa de las redes. La teoría expresada por Eli Parisier en su libro The filter bubbles, pone en entredicho buena parte de la utilidad de las redes sociales. Para el activista, cuya teoría es asumida por una gran mayoría de comunicadores y especialistas en Internet, las redes sociales producen en el usuario un fenómeno de afirmación en los conocimientos tenidos sin adquirir nuevos conocimientos o puntos de vista.

Según esta teoría, el usuario escoge a los participantes en su red social por una afinidad con gustos u opiniones, de modo que la información que recibe de estos es sólo la que se produce en ese ámbito, sin obtener opiniones contrarias, críticas o que cuestionen sus principios.

Está sometido a una burbuja que, prolongándose en el tiempo, le aisla de la realidad, anula el pensamiento contrario o crítico y lo convierte en un anatema.

Facebook manipula los datos
El predicamento de estas teorías y su aceptación pone en entredicho la filosofía de las propias redes sociales, que no han mostrado su preocupación hasta ahora. Facebook ha hecho público su estudio Rethinking Information Diversity in Networks en el que aborda la calidad de la información compartida por sus usuarios con sus amigos/seguidores próximos y lejanos.

Partiendo de sus datos estadísticos, afirma una hipótesis: “Digamos que una persona tiene 100 contactos a los que se úne con lazos de amistad débiles, y otros 10, con lazos fuertes. Supongamos que la probabilidad de que esa persona vaya a compartir algo con los amigos de lazo fuerte es alta, del 50%; y que con los amigos de lazo débil es sólo del 15%. Por lo tanto, el índice de cantidad de información difundida sería de 15 para los lazos débiles (100 x 0,15) y de 5 para los lazos fuertes (10 x 0,5). Es decir, la gente acabaría compartiendo más con sus amigos a los que se vincula con lazos más débiles.”

La manipulación torticera consiste en identificar la información como algo único que se traslada de forma unipersonal a cada uno de los amigos, lo que produce cifras dispares y que benefician las teorías de Facebook. Es decir, para cada amigo, independientemente de la proximidad de su lazo afectivo, en la hipótesis se atribuye una información exclusiva y limitada en porcentaje.

En la vida real, sin embargo, la información que se comparte es común. De modo que, empleando la misma hipótesis, si el 15% de la información disponible para compartir es el número de teléfono, los 100 amigos de vínculo débil sólo tendrán acceso al número de teléfono; y, en cambio, los 10 amigos más próximos sí tendrían acceso al teléfono y otros datos, hasta el 50%. Ergo, se comparte más con la burbuja próxima. Y se comparte la afinidad, excluyendo las ideas contrarias y las críticas al pensamiento propio.

Obsérvese que el estudio de Facebook coincide con su operación bursátil. Una muestra de su preocupación.