Sí. Usamos un par de cookies, y una ni siquiera es nuestra. Deberá aceptarlas para evitar este mensaje que mostramos por imperativo legal

“Cómo el exceso de negritas perjudica la lectura”, noticia en Interdixit

Diseño + Desarrollo. Multimedia. Web. Comunicación. Grafismo. Arte

Noticia: “Cómo el exceso de negritas perjudica la lectura” de la sección Tendencias

Cómo el exceso de negritas perjudica la lectura

Quienes empiezan a escribir para Internet reciben, casi en el momento de ponerse a ello, el consejo de destacar en negrita lo que consideren importante. Y las palabras clave que resuman el texto, también. Los párrafos se convierten en meandros de palabras que se escurren entre incontables islas de términos o frases en negrita. Y la lectura, que es lo que se pretendía mejorar, acaba perjudicada.

El uso de las negritas es un conflicto entre convenciones visuales y de usabilidad y las teorías sobre posicionamiento web. Usamos este estilo para esponjar visualmente los textos densos en palabras y para dirigir la mirada hacia los conceptos más importantes, forzando el rastreo visual de los usuarios. De hecho, sólo tomamos algunas de las técnicas del diseño gráfico de diarios y revistas y lo ponemos al servicio de la página web.

También usamos la tipografía negra como fruto de la teoría de usabilidad scent information. Cada palabra destacada en negrita es, según el desarrollo conceptual de Ed Chi, un rastro oloroso de lo que el cazador de información busca. Chi experimentó en los años 90 en Palo Alto (EE UU) sobre la aplicación de la teoría antropológica de la Alimentación Óptima, establecida por Peter Pirolli, aplicándola al discurso hipertextual. Pirolli y otros antropólogos definieron el hábito alimenticio de los animales como fruto de una relación entre la máxima energía que estos están dispuestos a consumir en la obtención de una presa cuyo consumo les restituya energéticamente. Es decir, el animal cambiará de dieta si obtiene la energía que necesita de forma más sencilla. Y se esforzará más en cazar o recolectar si la energía que necesita lo requiere, realizando el cálculo instintivamente.

Pistas olorosas en el texto y negritas HTML
Para Chi cada titular, epígrafe, subrayado o negrita son las pistas olorosas que de forma innata los usuarios seguimos para encontrar la información que necesitamos. Por lo tanto, cada negrita corresponde con una unidad informativa que debe satisfacernos por completo.

Si seguimos una negrita mal ubicada (un artículo determinado solitario o un epígrafe sin contenido) realizamos un esfuerzo excesivo que nos obliga a consumir mayor energía que la que nos proporciona, siguiendo el símil. Y ello puede predisponernos en contra de la recepción de la información del texto.

Pero además, si el texto está plagado de scent information en negrita, la sobreabundancia de respuestas a nuestra necesidad de información nos obliga como usuarios a consumir más energía para dilucidar cuál es la pista correcta, generándonos la misma sensación de engaño.

La lectura, en estos casos, se interrumpirá y el usuario dejará de confiar en la calidad del contenido. No regresará.

El error más frecuente es destacar fragmentos de contenido una o más veces en los párrafos, insistiendo en los sintagmas que incluyen las palabras clave para mejorar el posicionamiento del conjunto. El valor de lo señalado es subtextual y destinado a una máquina. Y, paradójicamente, casi siempre se hace mal.

Cuando las palabras a destacar se remarcan en el editor visual del gestor de contenidos, la mayoría de las veces se ignora qué tipo de marca HTML genera el sistema. Sólo strong traslada un significado a los robots. Y sólo se computa una vez, con una redistribución ponderada de su valor. Por lo tanto, la mayoría de las veces sólo se introduce ruido visual que dificulta la lectura y no se favorece una indización correcta para los términos que el autor desea.

Eso, sin contar que las palabras clave han dejado de tener importancia y han quedado relegadas a modificadores de otros factores de posicionamiento web.

Cuando concurren los dos fenómenos, el resultado es ineficiente y penoso.