Sí. Usamos un par de cookies, y una ni siquiera es nuestra. Deberá aceptarlas para evitar este mensaje que mostramos por imperativo legal

“‘Maturialismo’: diseño web y contenidos comerciales subidos de tono”, noticia en Interdixit

Diseño + Desarrollo. Multimedia. Web. Comunicación. Grafismo. Arte

Noticia: “‘Maturialismo’: diseño web y contenidos comerciales subidos de tono” de la sección Tendencias

‘Maturialismo’: diseño web y contenidos comerciales subidos de tono

Chiclé erótico Smint
Chiclé erótico Smint

La respuesta de las empresas a la nueva y creciente tendencia del maturialismo se está plasmando en webs corporativas de chicles que parecen portales pornográficos y donde se regalan juguetes eróticos a cambio del consumo, juegos de censura en la reciente campaña de Calvin Klein o en el etiquetado de vinos australianos con dibujos de provocativas mujeres desnudas.

Para llegar a las nuevas demandas del público, las empresas tienen que elevar el listón de su moralidad corporativa y adentrarse en un terreno en el que es fácil caer en la zafiedad, pero que les distinguirá de los competidores. Esta oferta se traslada poco a poco al diseño web tomado como herramienta de promoción y posicionamiento de marca.

Fotograma del vídeo de Calvin Klein
Fotograma del vídeo de Calvin Klein
Página de presentación de un caldo de Saint & Sinner
Página de presentación de un caldo de Saint & Sinner

La denominación maturialismo proviene de la mezcla de los dos conceptos elementales que definen la nueva tendencia: materialismo y madurez (tomados en inglés). Los cazadores de tendencias han identificado un nuevo tipo de consumidor: un individuo con experiencia, difícil de asombrar, que aprecia lo que realmente es bueno y las marcas que lo ofrecen, que se atreve a realizar acciones que no se hubiera planteado hace unos meses, y que acepta con normalidad propuestas que anteriormente consideraría muy subidas de tono. Este individuo, comprador y consumidor, rechaza la censura y la hipocresía valorando por encima de todo la honestidad y la innovación.

También se define como un cliente testarudo, que aprecia especialmente las materias primas y que realiza sus consumos con inteligencia, desconfiando de las relaciones interesadas con los vendedores.

Se considera que el maturialista es la versión con un poder adquisitivo más elevado de la tendencia urban-woodsmen (rusticismo urbano), menos individualista y más familiar.

Más sexo que nunca como reclamo
El ejemplo más cercano de esta tendencia es el microsite de la marca de chicles Smint que, bajo el eslogan Nunca el frescor fue tan ardiente, propone como premios al consumo el reparto de juguetes eróticos, abandonando la asociación tradicional entre caramelos masticables e infancia o actividades sanas y deportivas.

Calvin Klein, en un tono mucho más infantil para nuestra mentalidad española, ha presentado un vídeo con modelos desnudas. Después del verano se anunció en la cartelera de Nueva York y en algunas vallas con un código QR gigante, indicando que el vídeo estaba censurado. Cualquier usuario podía descodificar el QR y acceder a una web donde verlo. El juego del atrevimiento y lo prohibido sigue presente en la web, en su edición para España.

El bodeguero australiano Saint & Sinner utiliza tanto la web como el etiquetado de sus caldos en una apuesta que recuerda los anuncios de teléfonos eróticos o de prostíbulos anunciados en prensa, en un juego con su propia marca (santo y pecador). La idea es asociar los valores del vino a un modelo de mujer. Un vino se presenta en la web como una madame presentaría a una mujer en su establecimiento: fresca, suave, sofisticada… El sexo y el sexismo vuelve como punto fuerte en el reclamo publicitario, y es aceptado por la mayoría de los consumidores como un juego intelectual.

Retos para las marcas
El fenómeno del maturialismo implica que nunca ha habido una masa de consumidores con tan alto nivel de exigencia de servicio y calidad en ningún segmento de mercado. Las marcas comerciales, por lo tanto, deben elevar todos sus límites: servicio, calidad, precio aceptable y compromiso moral.

El cliente —y usuario del website— es un consumidor inteligente que actúa racionalmente. Desconfía de los vendedores y exige transparencia a la empresa, en todos sus aspectos. La respuesta lógica es ofrecer toda la información posible del producto (composiciones, usos, alternativas, especificaciones técnicas, orígenes, consumos, etcétera) y mantener canales abiertos de comunicación que sea efectiva. Y la efectividad no se considera sólo un acuse de recibo de la sugerencia o queja del cliente, si no que supone una máxima flexibilidad de la empresa para adaptar con rapidez aquello que el cliente requiera, necesite o sugiera vía web o redes sociales.