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“Proteccionismo comercial en la web ante los productos de fabricación china”, noticia en Interdixit

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Noticia: “Proteccionismo comercial en la web ante los productos de fabricación china” de la sección Tendencias

Proteccionismo comercial en la web ante los productos de fabricación china

Sellos que pueden verse en webs francesas
Sellos que pueden verse en webs francesas

La web se ha convertido en el nuevo campo de batalla en el que los productores y vendedores franceses intentan proteger su ámbito comercial de los productos de procedencia asiática, especialmente china, de menor calidad y precio ínfimo. Desde el verano pasado, de forma espontánea, se están modificando los websites para destacar el origen francés de los productos y aclarar las diferencias de precio.

La tendencia proteccionista ya se había notado a principios del año pasado en los establecimientos comerciales, cuyos propietarios ya añadían alguna identificación francesa en las etiquetas con el precio. El Made in France, Fabrication française, Produit en France, el gallo tricolor o los símbolos de la Unión Europea han ocupado un lugar destacado en las etiquetas de los productos y, más recientemente, en las páginas web galas.

En éstas, además, se reflejan los precios de los artículos para diferenciarse de los que tienen un origen chino, muchas veces inferiores al 50% del fabricado en Europa. De este modo se pretende que el posible comprador se sorprenda de la diferencia existente y se conciencie de los cuestionables métodos de producción asiáticos, de sus estrategias de dumping comercial frente a los competidores europeos, de la escasa durabilidad y calidad de los artículos a la venta y del daño irreparable que las prácticas comerciales chinas producen en las estructuras productivas y comerciales francesas.

Presunto dumping y ‘relocalización’ francesa
Algunos sectores comerciales, y especialmente en las grandes urbes, han notado a lo largo del año la desaparición de establecimientos franceses ante la presión de sus competidores inmediatos de origen chino. Después han observado que, sin competencia, los precios de los artículos asiáticos se han elevado.

Esta evidencia en los suburbios parisinos es la impulsora de una concienciación de la necesidad de protección del producto y comercio francés, con la recuperación de los viejos sellos chovinistas con la bandera francesa.

La identificación del origen francés de los productos alcanza a los automóviles y tanto Renault como Citroën señalan en su publicidad cuáles de sus modelos se fabrican en Francia.

La campaña espontánea empieza a presionar a medianas empresas que se habían deslocalizado en China buscando bajos costes de producción pero que mantienen su ámbito comercial en Francia. Algunas empresas de los sectores textil, juguetería, calzado y complementos, como gafas, empiezan a estudiar la posibilidad de regresar, por lo menos en parte, a Europa y evitar los efectos de una campaña que lleve a sus compradores potenciales a rechazar su marca por no ser fabricada en Francia.

La situación comercial francesa es común a otros países de la Unión, como España, en los que pronto podríamos volver a ver el Hecho en España y el precio de cualquier producto, aunque sea imposible comprarlo por Internet.